Alba & Esteban


Nos conocimos en Barcelona, donde tuvimos la oportunidad de hacer la preboda. En seguida sentimos que nos lo íbamos a pasar bien, tuvimos buena conexión y entre ellos se sentían las ganas, el amor y la buena energía que entregaban a la sesión.
El día de la boda me sentí casi como de la familia, me encantó la sencillez, el ambiente tan familiar y el buen rollo. La pequeña masía donde se hospedaban y donde transcurrió la ceremonia era un regalo para todos, especialmente inspirador para mi. La caballeriza me enamoró desde el primer momento y fue el marco perfecto para el posado de los novios. La boda acabó como toda buena boda debe acabar: baile, risas y mucho amor.






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