¿Te suenan esas historias con magia
que solo suceden en las películas?.

Bien, la mía con la fotografía tiene bastante de ello.

A los 10 años paseando con mi padre nos encontramos una Konica, aquella belleza pasó años en un cajón y no fue hasta que me puse a estudiar diseño gráfico que la rescaté, o quizás me rescató ella a mí...

Solo sé qué desde ese momento entendí que podía acercarme al mundo desde una posición de observadora y adentrarme casi que en los poros de personas, situaciones e historias, además tenía el poder de narrarlas desde mi propio sentir. Aquella pequeña cámara lo cambio todo y desde entonces no puedo dejar de ver el mundo con otros ojos.

Trato de captar la intimidad, los pequeños detalles, esos alientos y suspiros que suceden cuando lo que vives es verdad. Para mí cada historia es única y me presento ante ella como el niño que pisa cada día la misma tierra con la que juega y esa arena, ese juego es nuevo.

Por ello la creatividad es algo que siempre busco en vuestras historias porque es la fuente que puede narrar el mismo acontecimiento y hacer que sea siempre distinto, tan auténtico y único como vosotros.